SIEMPRE SUCEDE EN PRIMAVERA

FRANCISCO MOYANO

Más cercano al comienzo de la estación o más adentrado en su transcurso, la Semana Santa llama a la puerta de los creyentes, de los seguidores de Jesús de Nazaret. Pero, junto a la llamada y respuesta, desde la fe, también el interés que suscita en amplios sectores de la sociedad un periodo como la Semana de Pasión. El componente vacacional es evidente y en lugares que dependen en gran medida del turismo, como es el caso de Marbella, el comportamiento de los días festivos de la Semana Santa con respecto al nivel de ocupación hotelera o residencial, es la clave para vaticinar cómo será el resto del año y no solamente el verano, como ocurría cuando el turismo era eminentemente estacional. Pero las hermandades y cofradías expresan también una dimensión cultural que se diversifica en los rituales, la ocupación de las calles, la forma de vivir de acontecimientos recordados adentrándose en el origen del cristianismo y en la exhibición de sus tallas y enseres; verdaderamente arte en las calles.

La Semana Santa cofrade de Marbella, aunque sus orígenes se puedan remontar (documentalmente) al siglo XVIII, pero con la seguridad de que surgió mucho antes, no puede ser comparada ni con la de Málaga ni la de Sevilla u otros pueblos y ciudades de la provincia. Una seña de identidad resulta innegable: nuestras cofradías nacen, se desarrollan, se adaptan, se desenvuelven entre luces y sombras, en torno a las calles (por lo general estrechas) del Casco Antiguo y en las calles que antiguamente constituían el extramuro de la vieja ciudadela.

Contemplar la Semana Santa de Marbella es partir de la Iglesia Parroquial de Santa María de la Encarnación y adentrarse en calles como Carmen, Virgen de los Dolores, Ancha, San Francisco, Aduar, Chorrón, Lobatas, Peral, Huerta Chica, Atarazanas… Es asombrarse con la grandeza, sustentada en la sencillez, de ámbitos religiosos (hoy también cofrades) como la Capilla de San Juan de Dios, de Santiago, Iglesia del Santo Cristo de la Veracruz y la Ermita del Calvario. Es contrastar la solera de la Encarnación, como una de las primeras parroquias erigidas en la Marbella que volvía al Cristianismo, con el sentimiento religioso del fundador de San Pedro Alcántara, Marqués del Duero, que mandó levantar el tempo Parroquial desde donde la expresión cofrade penitencia cada Semana de Pasión. Y en Nueva Andalucía, desde la Virgen Madre, la voluntad de un grupo de mujeres y hombres que mantienen a su cofradía.

Desde este lugar en la red de Internet, la vía más eficaz en este siglo XXI que avanza a pasos agigantados, pretendemos ser una ventana abierta a la Semana Santa de Marbella, de San Pedro, de Nueva Andalucía; diversidad dentro de un mismo término municipal. Asómense a la ventada y déjense llevar por los olores, los sonidos y también los silencios.


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